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Estaciones de la Cruz
Y
Estaciones de la Eucaristía De
Corpus Christi

Estaciones de la Cruz

Iglesia Católica Corpus Christi

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Mientras recorremos este camino de las 14 Estaciones del Vía Crucis, hagámoslo con el espíritu de hacer una peregrinación a Tierra Santa, acompañando a Jesús en su Vía Dolorosa, el insoportable viaje que hizo desde el Pretorio de Pilatos hasta el Monte Calvario. “Peregrinar significa realmente salir de nosotros mismos para encontrar a Dios allí donde Él se ha revelado, donde su gracia ha brillado con particular esplendor y ha producido ricos frutos de conversión. . . . Sobre todo, los cristianos van en peregrinación a Tierra Santa, a los lugares asociados con la pasión, muerte y resurrección del Señor.” — Papa Benedicto XVI

Sin embargo, para la mayoría de los discípulos de Jesucristo, la peregrinación a Tierra Santa no es posible. En la larga historia del desarrollo de esta devoción del Vía Crucis, hay una monja franciscana que tiernamente ejemplifica el camino a Jerusalén en espíritu de meditación. El Beato Eustoquio (m. 1469) instaló representaciones de los lugares santos como si estuvieran en Jerusalén: el Monte de los Olivos, el Jardín en el que fue apresado nuestro Salvador, el Cenáculo, las casas de Anás y Caifás, el Pretorio de Pilato , el monte del Calvario y el sepulcro junto a él. A estos lugares acudía diariamente, y como si estuviera presente en las mismas escenas, contemplaba con lágrimas la mansedumbre de su celestial Esposo y todos

los actos que Él hacía, cada uno en su debido orden.

Mientras recorremos la Vía Dolorosa, buscamos imitar la intimidad que tuvo San Francisco de Asís con la Cruz de Jesucristo. En la fiesta de la exaltación de la Cruz recibió en sus manos, pies y costado, las llagas de Jesús, siendo conformado al modelo de la Cruz (ver Filipenses 3:10). Tomás de Celano escribió: "Empezaron a aparecer marcas de clavos en sus manos y pies... su costado derecho tenía una gran herida como si hubiera sido atravesado por una lanza". San Buenaventura escribió que la imponente visión de Cristo clavado en la cruz despertó en el alma de San Francisco de Asís un gozo de amor compasivo.

Entremos, como San Francisco, profundamente en la compasión por lo que sufrió nuestro amado Salvador, porque por sus heridas somos curados.

Rezamos un Padre Nuestro y un Ave María por las intenciones del Santo Padre y tenemos la intención de comulgar hoy y confesarnos veinte días antes o después de esta Vía Dolorosa. Hacemos esto, mientras caminamos estas 14 Estaciones de la Cruz, erigidas legítimamente para la devoción pública, para que podamos recibir una indulgencia plenaria (ver El Enchiridion de Indulgencias, 63).

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Primera estación de la cruz: Jesús es condenado a muerte

Having scourged Jesus, Pilate delivered him to be crucified. Matthew 27:26

Habiendo azotado a Jesús, Pilato lo entregó para ser crucificado. Mateo 27:26

V. Te adoramos, Cristo, y te bendecimos.
R. Porque por tu Santa Cruz, redimiste al mundo.

Nos encontramos en la ciudad vieja de Jerusalén. Se están haciendo los preparativos para la fiesta de la Pascua. Muchos peregrinos judíos abarrotan las calles. Escuchamos que Jesús fue arrestado la noche anterior. El Sanedrín lo condenó a muerte por blasfemia, pero necesitaba el permiso de Pilato para ejecutarlo, por lo que lo llevaron ante Pilato y Herodes, quienes no encontraron ningún caso contra Cristo. Con horror, vemos cómo Pilato envía a Jesús a ser

azotado y luego muestra a Jesús con crueldad diciendo: "¡He aquí el hombre!" Vemos a nuestro amado Señor coronado de espinas.

Era el día de la Preparación de la Pascua, hacia el mediodía. Pilato dijo a los judíos: 'Aquí tienen a su rey. Ellos gritaron: '¡Fuera! ¡Fuera! ¡Crucifícalo!' Pilato replicó: '¿He de crucificar a su Rey?' Los jefes de los sacerdotes contestaron: 'No tenemos más rey que el César. Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo crucificaran. (Juan 19:14-16)

Querido Jesús, renunciamos al pecado y lo odiamos como la causa de tu sufrimiento y muerte. ¡Jesús, confiamos en ti para que liberes nuestro corazón de todo lastre del pecado que tiende a aferrarse a nosotros! ¡No por el poder de nuestras voluntades sino por tu Espíritu Santo!

Padre nuestro, Ave María

Junto al pie de la Cruz san-ta

Que del Hijo el cuerpo a-guan-ta

Con do - lor su Madre es- tá